jueves 5 de enero de 2012

No ρodємoѕ ѕєя


No está bien seguir jugando a esto de hacernos daño, aunque sea sin querer. A cada segundo somos más prisioneros de las jugarretas que nos hace el calendario y de cada decisión que cada uno tomó por su lado. Cuando nos dejan coincidir nos miramos y sin decirnos nada, intuimos un sentimiento que conocemos en silencio, pero que por culpa de un no sé qué cada vez se esconde un poco más. En ocasiones, incluso yo me creo que es una buena solución, pero es que de tanto esconder lo que no puede ser empiezo a notar que nos estamos quedando en nada.
Quedarse en nada es empezar a echar de menos. Echarte de menos incluso cuando estás. Aunque te sienta y pueda ser feliz. Es echarte de menos porque no podemos franquear la barrera de los dos. Es echarte de menos porque vuelves a estar a años luz al estar a mi lado.
A lo mejor es el miedo, no lo sé. Es el miedo a que estemos destinados a ser lo que no podemos ser. A veces, llegados a este punto, me empiezo a plantear que no nos dejan ser porque nadie nos podría encontrar explicación.

sábado 31 de diciembre de 2011

123*


Y llega otro 31 más. Me alegro mucho de que hayan sido varios los 31 de diciembre en los que he podido escribir algo por aquí, sabiendo que seguro alguien lo iba a leer.
Hoy se acaba el 2011 y, sinceramente, me parece imposible que hace 365 días estuviera sentado en esta silla escribiendo la despedida del 2010.
Esta es la entrada 123 del blog. La número 40 de este año.
Es un año para dar las gracias. Yo acabé el 2010 más que motivado con 2000 visitas, pero no me esperaba superar las 6700 un año después. No ha parado de crecer el número de seguidores y mucho menos el de visitas, dejando cifras impresionantes. Por todo eso ¡mil gracias!
Gracias porque cada lector del blog es la recompensa de cada trabajo y porque siento que este rinconcito de internet no para nunca de crecer gracias a la atenta mirada de todos los que han sentido algo al leer los pedacitos de mí que dejo regados en Desde 15 Vidas de Huida.
¡Ojalá hubiera escrito algo más! Siempre hace falta escribir aunque sea un capítulo más. Espero que en este 2012 sigamos disfrutando juntos de esto, porque verdaderamente consigue hacerme feliz.
Gracias, gracias de todo corazón.
Nos vemos en el 2012 y abriendo la vida 19.
Como escribí ayer en otro rincón: “Que en el 2012 lloremos la mitad que en el 2011 por tristeza y el doble por alegrías, seguro que así lo petamos.”
Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo.

viernes 16 de diciembre de 2011

Lα ρяυєвα dє lα foтo


Busco una foto nuestra en mi cabeza. Quiero encontrar tus manos con las mías. Quiero que en mi vida el verbo recordar no signifique más que mirarte a los ojos.
En las estanterías de la biblioteca busco explicaciones, busco nuestra historia en los libros, alguna portada que cuente conmigo.
Quiero que mi nariz choque con la tuya y no nos deje llegar hasta el final, que ese sea nuestro mayor obstáculo. Que sea la imaginación la que termine de escribir.
Mi cama tatúa el frío y grita que está vacía. Sus gritos me desvelan y la madrugada tienta mi confianza. Me nace el pánico y tengo miedo a perderte.
Busco fechas de caducidad en forros de almohadas frías, que me den una pista de cuánto… y si debo, no sé… eso.
Busco una foto nuestra en mi cabeza, la que yo tengo de un futuro, la que quiero en una vida. Busco por si encuentro el negativo de mi alma. Guardaré una copia para no olvidar lo que espero del mundo.

miércoles 30 de noviembre de 2011

Lυѕтяo


Te voy a pedir un favor. Sabes que cuando lo hago así lo digo en serio, no es ninguna broma. Solo mírame a los ojos y descubre hasta qué punto necesito lo que te pido.
He luchado lo inluchable y apoyado lo inapoyable.  He estado callado todo este tiempo sin apenas atreverme a pronunciarme, solo aceptando lo que tu corazón dijo, sin prestar atención al susurro que escuchamos los dos. Podrás decirme ahora que es mentira, pero no me tragaré dos veces el mismo cuento. Te dejaré volar y lo sabes, nunca tuve la menor intención de detenerte.
No sé cuánto tiempo habrás pensado en esto, aunque supongo que era mejor no darle vueltas. Aún no está perdido hasta mañana… a pesar de que hace cinco años que lo medio enterramos a solas.
He esperado hasta hoy y hasta donde escribe mi calendario me queda un día hasta mi rendición. Dame el beso que se perdió cuando esto empezó. El que no va a significar nada para ti, ¿no? Tampoco me queda tiempo para perseguir algo más. Habrás decidido a esta hora el camino de dos, confiando en que es lo correcto y en que alguien lo hizo por el bien de nosotros. No voy a juzgarlo, pero acabemos con la espera. Si me quieres o quisiste una vez, no seas descortés.

domingo 27 de noviembre de 2011

Cяу мє oυт


Cada paso que doy en falso es lo que me devuelve de golpe a ti. Tú que nunca te vas aunque nos cueste cortar el viento que nos separa. Por más cosas que caigan en medio del camino, sé que al principio estuviste tú, para devolverme la ilusión que se quedó en el aire.
Sé que es un sentimiento que aún no ha acabado porque sigue exigiéndome un sitio de vez en cuando. Se mantiene latiendo día tras día, pero cada cierto tiempo reclama que le haga algo más de caso, solo para saber si verdaderamente es algo más o si solo es la gota de vida que echo de menos cada noche en la cama.
Aún recuerdo que la primera vez que pensé seriamente en ti sonó aquella canción por la radio y no pude dejar de soñar.
Cada cierto tiempo vuelves a ser el punto de inspiración perfecto. Nunca se puede escribir nada malo de ti cuando me inyectas tanto bien en cada abrazo y en cada momento inesperado. Cronometra cada momento que pasamos juntos. Súmalos. Pueden no ser demasiados. Ahora mídelos por la magnitud de mi sonrisa cada vez que vivimos algo los dos. Gracias a Dios que existe la idea de infinito y la cumplo contigo.

martes 22 de noviembre de 2011

Doиdє иo ѕєαмos иαdιє


No vamos a tener miedo nunca más. Vayamos juntos donde no seamos nadie. Dejemos que las miradas pasen y nos resbalen. Vayamos juntos donde nadie nos encuentre sin querer. Démosle un sí al corazón y dejemos de esperar indignados en el colchón a que suceda algo mágico, como un milagro. No habrá más milagro que los dos.
Vayamos juntos donde no seamos nadie, nada más que para nosotros dos. Hagamos planes de vida aunque nos lo prohíban. Pensemos en lo que nos queda por hacer y pretenden no dejarnos. Si quieres que lo vivamos, vámonos donde no seamos nadie.
Que nos echen de menos y que nos echen la culpa. Que nos griten que no tenemos derecho a hacerlo. Que nos persigan si es lo que pretenden. Ven conmigo y crucemos la calle, solo para empezar. Si algún día volvemos, ya habrá tiempo de mirar atrás. Dame la mano otra vez, así nos hacemos más fuertes, vayamos donde no seamos nadie.
Vayamos juntos donde sea, pero que sea juntos. Vayamos donde no seamos nadie. Vayamos a vivir los segundos, los que nos quedan y los que nos faltan. Que ni por miedo ni por otras cosas dejemos de vivir. Vayamos juntos.

sábado 5 de noviembre de 2011

Lα Oяιllα dє тυѕ Mαиos


Tirar una piedra al mar. Que no haga ruido, pero que tarde o temprano llegue su efecto al otro lado del océano. No sé llegar a casa desde aquí, porque apenas se ven las luces de la ciudad. Con el plan de olvidarte me olvidé de todo lo demás. No me acuerdo de cómo se podía ver el amanecer con una sonrisa, no recuerdo la manera más perfecta de despertar ni la mejor forma de dejarme dormir.
Después de una despedida se me han pasado los días y cada día es un día más que no he visto pasar. No recuerdo nada digno de recordar en estos últimos tiempos. Es como un gran paréntesis que no se puede ubicar con un principio y un final. No sale ni en mapas ni calendarios y por eso nadie se da cuenta de que yo estoy en él. Se puede intuir, pero no saber con certeza sin preguntar.
Frente al mar esperando que venga una patrulla de rescate. El agua me moja los pies y además ese pedazo que sobra de mis vaqueros que ya, por deshilachado, ha comenzado a serme indiferente. En el pelo incomoda la arena, no sabes cómo me gustaría quitármela, pero ni me pienso levantar. Busco la brújula que solía llevar al cuello, puede que ahora esté en mi bolsillo. Nada. No está. Desorientación total. Solo sé que desde aquí se ve con dificultad, allá en el horizonte, la orilla de tus manos.